¡Dale a Compartir¡

Créditos diferidos una alternativa de aplicación exitosa en tiempos de pandemia

Los créditos diferidos le brindan al deudor la posibilidad de contar con más tiempo para cumplir con su responsabilidad las cuotas de pago de un determinado préstamo y es una de las armas utilizadas por el sistema bancario mexicano para proteger su cartera de clientes, en estos tiempos en que la pandemia obligó al cierre preventivo de muchas actividades productivas.

Diferir un crédito no es más que dar mayor lapso de tiempo al beneficiario del crédito para pagar el recurso que ha recibido de la institución financiera, y esta fue una estrategia atrevida y audáz utilizada desde el mes de marzo 2020 por los bancos en México, cuya utilización tuvo muy buenos resultados, ya que el 80% de los deudores lograron así ponerse al día con sus compromisos.

Solo un 6% de los créditos que fueron diferidos por el sistema bancario mexicano cayó en morosidad según anunció bnamericas en su página web. Lo que indica que esta fue una estrategia que tuvo gran acogida en la clientela, que se esforzó por cumplir con los pagos a pesar del cese parcial de actividades productivas en todas las áreas por temor al contagio del virus de Covid 19.

Esta alternativa brindada por el sector bancario brindó la posibilidad de diferir los créditos por seis meses, logrando aplazar pagos por préstamos por más de 1 billón de pesos de los cuales ya el 78% se puso al día mientras. El 22% faltante se le brindó una restructuración total de su contrato de préstamo a fin de lograr la recuperación de los recursos antes de ser calificados incobrables.

Del total de créditos, los entregados al sector empresarial han sido los que más se han debido reestructurar para poder llegar a su pago, puesto que las empresas son las que más se han visto afectadas en su proceso productivo por las ausencias originadas por la pandemia, lo que ha incidido directamente en sus ganancias y el cumplimiento de sus compromisos.

También el crédito hipotecario ha debido reestructurarse para la recaudación de su cartera, al igual que el referente al consumo que fue el que más necesitó de este beneficio en materia de financiamiento.

Los créditos que han mostrado gran tendencia a la baja por causa de la pandemia han sido el empresarial y el crédito del sector privado. Por otro lado, el crédito de vivienda ha mantenido sus márgenes de crecimiento financiero a pesar de la crisis.

Cautela en el financiamiento y el gasto

En estos momentos de crisis los mexicanos han mostrado una mayor cautela en el gasto, al utilizar más las tarjetas de débito, previendo deudas que se pudieran originar de manera innecesaria y que en el futuro inmediato no tengan capacidad de pagar, por lo que ha disminuido el uso de las tarjetas de crédito para compra de bienes y servicios.

Esta cautela también se ha visto a nivel de las instituciones financieras, las cuales han sufrido una baja sustancial en la demanda de créditos por parte de la población, debido a la incertidumbre económica que ha generado la disminución de las actividades productivas y las empresas tienden a tomar fuertes precauciones para hacer compras o para expandirse.

Motivado a todo este miedo reinante en al ámbito financiero, uno de cada cuatro prestamos pendiente por su cancelación en los bancos del país fue diferido. Con la aplicación de este programa por parte del gobierno se logró paliar los efectos negativos producto de la pandemia.

Este programa de créditos diferidos se aplicó a las empresas medianas, pequeñas y a las microempresas del país en un porcentaje de un tercio del total de préstamos otorgados durante el año por esta cartera. La estrategia también benefició a personas con pequeños negocios o trabajadoras de la economía informal como es el caso de las misceláneas.

Las tarjetas de crédito también gozaron de este beneficio de créditos diferidos en un gran porcentaje, iniciativa que se aplicó a 1,8 millones de tarjetas de crédito    pertenecientes a diferentes instituciones financieras del país cuyas líneas de crédito fueron diferidas por espacio de entre cuatro y seis meses.

Es decir, que los tarjetahabientes pudieron suspender el pago de sus créditos desde cuatro hasta seis meses sin que esto incidiera en su historial crediticio ni se cobrarán montos referentes a este beneficio de extensión de tiempo de pago del consumo.

El diferimiento de los créditos es un programa que continuará teniendo incidencia en la recuperación de la cartera de préstamos de las entidades financieras, hasta tanto no se logre reanudar las actividades con normalidad y recuperar la economía del país que se mueve al compás del consumo y la reanudación de sus actividades productivas, que son las que generan el total de sus ingresos.

Incertidumbre aún esta presente en inversionistas frente a los créditos

A pesar de que la incertidumbre económica continúa presente en los países a cauda de la crisis por la pandemia que ha derivado en la falta de reglas claras para la inversión, las instituciones financieras continúan ofertando sus planes de crédito a la población, con la esperanza de una pronta recuperación económica y para ello necesitan aumentar su cartera de préstamos.

Esta inseguridad reinante ha afectado las inversiones en el país, porque los inversionistas nacionales y extranjeros ven con malos ojos la escasez de capital en el país que deriva en la imposibilidad de recabar los recursos invertidos en el tiempo estipulado por ellos para que represente un negocio verdaderamente rentable.

Pasivo diferido aumenta cuando no se puede honrar la responsabilidad del crédito

Como resultado del diferimiento de los créditos se aumenta el pasivo diferido, que no es otra cosa que las obligaciones que asume una persona o una empresa por los ingresos o préstamos recibidos, los cuales se otorgan de forma anticipada a cambio de la prestación de un servicio o la venta de un bien a futuro, bien que en su mayoría es resultante de un proceso productivo.

Con el aumento del pasivo diferido, aumenta el compromiso adquirido por la persona o la empresa de servicio objeto de este crédito diferido, por el aplazamiento de las responsabilidades en materia de pago.  Esto afecta en casos como los de arrendamiento en los que el arrendador  al no poder prestar el servicio al que se comprometió, debe mantener los recursos disponibles para su posible devolución.

Muchas empresas de servicio durante este periodo no pueden pagar sus créditos porque se ven afectadas por la crisis al no poder mantener sus estándares de productividad y por ende de sus ingresos.

Créditos diferidos solo afectarán el progreso de las empresas que hacen el financiamiento

Las empresas que financian los créditos son las que se ven afectadas directamente por el aplazamiento de los pagos, que fueron acordados en un lapso de tiempo determinado que no se cumplió, ya que los precios de los bienes o servicio adjudicados por la vía crediticia varían con el tiempo al igual que el rendimiento del dinero que necesita algunos reajustes debido a la inflación.

Las ventas a plazo o créditos se hacen con ciertas condiciones que generarán posteriormente a la empresa una utilidad, y esta también se verá diferida. Solamente cuando recuperen la cartera crediticia pueden hacer el balance de las utilidades obtenidas, que, en este caso, al aumentar el tiempo de pago presentarán una drástica disminución, sin contar el tiempo que estuvo paralizado ese recurso económico.

Sin embargo, este hecho no se tomó en cuenta en el programa de créditos diferidos propuesto y ejecutado por gobierno en tiempos de pandemia, porque de lo que se trataba era de brindar un apoyo más allá de procurar una ganancia a las empresas financieras.

Es así que el programa de créditos diferidos ofrecidos por los bancos o instituciones financieras en estos tiempos de crisis a sus clientes como medida de apoyo, no afectará el pago de intereses estipulado en el contrato inicial, es decir, los intereses que se cobrarán no variarán a causa del aumento del plazo de pagos para la cancelación total de la deuda.

Seguirá el mismo contrato, pero se cancelará en una fecha posterior que variará entre cuatro y seis meses sin que este cambio incida en aumento de capital o intereses, los cuales se congelarán y pasarán a cobrarse después, lo que aumentará la liquidez económica de las personas y empresas que al no tener que pagar podrán utilizar su dinero para mover el aparato productivo a través del consumo.

El beneficio será para las empresas y personas objeto del crédito, que al no tener que pagar podrán invertir más, corresponder con el pago de sus trabajadores y el de sus proveedores para que el negocio siga su marcha. Esta estrategia pretende que no exista aumento de desempleo ni desaceleración de la producción y del mercado de consumo.

Las instituciones financieras que se han hecho eco de esta medida son las prestatarias de servicios de tarjetas de crédito, las de préstamos personales, las destinadas a conceder créditos en el área automotriz, las de créditos hipotecarios y las referentes a prestamos a la mediana empresa y microempresa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *